Cáncer de esófago

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Dentro de la medicina biológica los terrenos metabólicos en que se genera el carcinoma de esófago son los siguientes:

Por bloqueo enzimático que se gesta fisiológicamente en hígado tras procesos emocionales que cursan con miedo, stress, angustia o frustración y que puede cronificarse si la emoción agobiante se perpetúa. Este bloqueo hepático y su consiguiente éstasis enzimático induce bloqueo idéntico en el epitelio esofágico que si se asocia con estancamiento sanguíneo en el subepitelio y con deficiencia metabólica digestiva completa, deriva a un cuadro etiológico en el que la alteración cromosómica se establece e inicia el proceso.

Sin embargo, a partir de esta acumulación enzimática y sanguínea en el área esofágica que condiciona la aparición y desarrollo del tumor, otros ejes metabólicos pueden cooperar en la agresión: La acumulación mucosa en el entorno epitelial y el trastorno neuroendocrino de anclaje médulo-suprarrenal.

Deberá prescribirse un preparado específico y añadir otros preparados que deben servir como tratamiento de fondo para coartar el avance del proceso en todos sus planos.

El esófago es el tubo hueco, muscular que transporta los alimentos y los líquidos desde la garganta al estómago. La pared del esófago comprende varias capas de tejido, incluyendo la membrana mucosa, músculo y tejido conjuntivo. El cáncer de esófago comienza en el revestimiento interior del esófago y se disemina hacia afuera hasta las otras capas a medida que crece.

  • Carcinoma de células escamosas: cáncer que se forma en las células escamosas, las células delgadas, planas que revisten el esófago. Este tipo de cáncer se encuentra con mayor frecuencia en la parte superior y media del esófago, pero se puede presentar también en cualquier otro lugar del esófago. Se le suele llamar a veces con el nombre de carcinoma epidermoide.
  • Adenocarcinoma: cáncer que suele comenzar en las células glandulares (secretorias). Células glandulares en el revestimiento del esófago que producen y liberan líquidos como el moco. Los adenocarcinomas habitualmente se forman en la parte inferior del esófago, cerca del estómago.   

Diagnóstico:

Por lo general, los cánceres de esófago son encontrados cuando una persona presenta señales o síntomas. Si se sospecha cáncer de esófago, será necesario confirmar el diagnóstico.

En la mayoría de los casos, los cánceres de esófago se descubren debido a los síntomas que causan. El diagnóstico en personas que no presentan síntomas ocurre raras veces y generalmente es accidental (debido a pruebas que se hacen para otros problemas médicos). Desafortunadamente, la mayoría de los cánceres de esófago no causa síntomas sino hasta que han alcanzado una etapa avanzada, cuando son más difíciles de tratar.

Entre los signos más comunes del cáncer de esófago se incluyen dolor o dificultad para tragar y pérdida de peso. Estos y otros síntomas pueden ser ocasionados por el cáncer de esófago o por otras afecciones. Consultar con el médico si tiene alguno de los problemas siguientes:

  • Dolor o dificultad para tragar.
  • Pérdida de peso.
  • Dolor detrás del esternón.
  • Ronquera y tos.
  • Indigestión y acidez estomacal.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar el cáncer de esófago, se utilizan pruebas que examinan el esófago. Pueden utilizarse las siguientes pruebas y procedimientos:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, e identificar cualquier signo de enfermedad, como nódulos o cualquier otra cosa que parezca inusual.
  • También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso.
  • Radiografía del tórax: radiografía de los órganos y huesos del interior del pecho. Un rayo X es un tipo de haz de energía que puede atravesar el cuerpo y plasmarse en una película que muestra una imagen de áreas del interior del cuerpo.
  • Ingesta de bario: se realizan serie de radiografías del esófago y el estómago. El paciente bebe un líquido que contiene bario (compuesto metálico de color plateado blancuzco). Este líquido reviste el esófago y el estómago, y se toman radiografías. Este procedimiento también se llama serie gastrointestinal (GI) superior.
  • Esofagoscopia: procedimiento para examinar el interior del esófago para verificar si hay áreas anormales. Se inserta un esofagoscopio a través de la boca o la nariz y se hace bajar por la garganta hasta el esófago. Un esofagoscopio es un instrumento con forma de tubo delgado, con una luz y una lente para observar. También se puede mediante una herramienta apropiada extraer muestras de tejido, que se observan bajo un microscopio para verificar si hay signos de cáncer. Cuando se examinan el esófago y el estómago, se llama endoscopia superior.
  • Biopsia: extracción de células o tejidos para que un patólogo las pueda observar bajo un microscopio y verificar si hay signos de cáncer. La biopsia generalmente se lleva a cabo durante una esofagoscopia. En algunas ocasiones, la biopsia muestra cambios en el esófago que no son cáncer pero que pueden llevar a cáncer.

 

La incidencia de adenocarcinoma de esófago ha aumentado de forma muy importante en el mundo occidental desde 1970. La causa de este aumento no se conoce, pero se cree directamente relacionada con el aumento de la enfermedad por reflujo gastroesofágico.

Se considera que un 6-14% de los pacientes con enfermedad por reflujo gastroesofágico desarrolla esófago de Barrett y que un 0,5-1% de éstos desarrollan un adenocarcinoma. Afecta especialmente a varones con una incidencia hombre/mujer de 3,6:1 con una edad media al diagnóstico de 69 años. Los tumores más frecuentes son el carcinoma escamoso y el adenocarcinoma de esófago.

La frecuencia del cáncer de esófago varía de una zona a otra del mundo. En los países occidentales, se calcula que cada año se producen 10 casos nuevos por cada 100.000 habitantes; la mayoría de los afectados son personas de más de 50 años. Los hombres lo padecen, como se ha reseñado anteriormente, en mayor medida que las mujeres.

Aún no se sabe exactamente cuáles son las causas de la mayoría de los cánceres de esófago. Sin embargo, hay ciertos factores de riesgo que aumentan las probabilidades de padecer cáncer de esófago.

El cáncer de esófago se debe esencialmente a una intoxicación por el alcohol y el tabaco. En estos casos, se puede asociar con un cáncer de garganta (laringe, faringe) y con un cáncer pulmonar. Más raramente, el tumor aparece sobre una lesión preexistente: inflamación del esófago debida al reflujo anormal de las secreciones ácidas del estómago (esofagitis péptica), a una alteración de la motricidad del esófago (acalasia), que comporta una anomalía del emplazamiento del punto de unión entre el esófago y el estómago (endobraquiesófago).

Cualquier cosa que aumente el riesgo de enfermarse se llama un factor de riesgo. Tener un factor de riesgo no significa que se va a enfermar de cáncer; no tener factores de riesgo no significa que no se vaya a enfermar de cáncer.

Entre los factores de riesgo están los siguientes:

  • Consumo de tabaco.    
  • Consumo alto de alcohol.
  • Esófago de Barrett: afección en la cual las células que revisten la parte inferior del esófago han cambiado o fueron remplazadas por células anormales que pueden llevar al cáncer de esófago. El reflujo gástrico (el retorno del contenido del estómago a la sección inferior del esófago) puede irritar el esófago y, con el transcurso del tiempo, causar esófago de Barrett.
  • Edad avanzada.
  • Sexo masculino.

En la actualidad se conocen factores que parece que poseen una relación con el cáncer de esófago, entre ellos destacan:

  • Edad: como en la mayoría de los tumores, a edad más avanzada mayor es el riesgo, tanto en hombres como en mujeres, de padecer cáncer de esófago.
  • Sexo: los hombres poseen una tasa de cáncer de esófago tres veces mayor que las mujeres. Probablemente, debido a que poseen hábitos menos saludables que la población femenina.
  • Raza: las personas de raza negra (afroamericanas) poseen un riesgo tres veces superior al que presentan las de raza blanca.
  • Tabaco: el consumo de tabaco, independientemente de cómo se consuma (cigarrillos, puros, pipa, tabaco de mascar…) incrementa de dos a cuatro veces el riesgo de padecer cáncer de esófago. Este riesgo aumenta cuando se incrementa la cantidad de tabaco y el tiempo que fuma la persona.
  • Alcohol: el consumo de bebidas alcohólicas, en grandes cantidades y durante períodos largos, es un factor que aumenta la probabilidad de padecer este cáncer. Este factor por sí solo, no incrementa mucho este riesgo, sin embargo, cuando se asocia al tabaquismo su efecto se potencia y el riesgo se incrementa hasta siete veces.

No es posible prevenir todos los casos de cáncer de esófago, pero el riesgo de padecer esta enfermedad se puede reducir significativamente al evitar ciertos factores de riesgo.

También es importante consumir alimentos sanos y mantener un peso saludable. Una dieta con un alto consumo de frutas y verduras parece que pudiera ayudar a proteger contra el cáncer de esófago.

La obesidad se ha asociado con el cáncer de esófago, particularmente con el tipo de adenocarcinoma. Por lo tanto, la conservación de un peso saludable también pudiera ayudar a limitar el riesgo de padecer esta enfermedad.

Pronóstico:

El pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento dependen de los siguientes aspectos:

  • Estadio del cáncer (si afecta parte del esófago o todo el esófago, o si se diseminó hasta otras partes del cuerpo).
  • Tamaño del tumor.
  • Estado general de salud del paciente.

Cuando se detecta el cáncer de esófago muy temprano, es más alta la probabilidad de recuperación. El cáncer de esófago se encuentra a menudo en una etapa avanzada cuando se diagnostica.

Tratamiento convencional:

Después de diagnosticarse el cáncer de esófago, se realizan pruebas para determinar si las células cancerosas se diseminaron dentro del esófago o hacia otras partes del cuerpo.

El proceso utilizado para determinar si el cáncer se diseminó dentro del esófago o a otras partes del cuerpo recibe el nombre de estadificación. La estadificación suele determinar el estadio de la enfermedad. Es importante conocer el estadio de la enfermedad a fin de planificar el tratamiento. En el proceso de estadificación, se pueden utilizar las siguientes pruebas y procedimientos:

Broncoscopia

Procedimiento para observar el interior de la tráquea y las vías respiratorias mayores del pulmón y determinar entonces si existen áreas anormales. Se introduce un broncoscopio a través de la nariz o la boca hacia la tráquea y los pulmones. Un broncoscopio es un instrumento delgado en forma de tubo, con una luz y una lente para observar. También puede tener una herramienta para extraer muestras de tejido y observarlas bajo un microscopio para verificar si hay signos de cáncer.

Exploración por TAC (tomografía axial computarizada

Procedimiento mediante el cual se toma una serie de imágenes detalladas del interior del cuerpo, como el pecho, el abdomen y la pelvis, desde ángulos diferentes. Las imágenes son creadas por una computadora conectada a una máquina de rayos X. De forma adicional se inyecta un tinte en una vena o se ingiere, a fin de que los órganos o los tejidos se destaquen más claramente. Este procedimiento también se llama tomografía computada, tomografía computarizada o tomografía axial computarizada

Exploración con PET (tomografía por emisión de positrones)

Procedimiento para encontrar células de tumores malignos en el cuerpo. Se inyecta en una vena una cantidad pequeña de glucosa (azúcar) radiactiva. El explorador por PET rota alrededor del cuerpo y toma una imagen de los lugares del cuerpo que absorben la glucosa. Las células de tumores malignos tienen aspecto más brillante en la imagen porque son más activas y absorben más glucosa que las células normales. Una exploración con PET y por TAC se pueden realizar al mismo tiempo, esto se llama una PET-TAC.

RMN (resonancia magnética nuclear).

Procedimiento para el que se usa un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo. Este procedimiento también se llama imágenes por resonancia magnética nuclear (IRMN).

Ecografía endoscópica (EE)

Procedimiento para el cual se introduce un endoscopio en el cuerpo, por lo general, a través de la boca o el recto. Un endoscopio es un instrumento delgado en forma de tubo, con una luz y una lente para observar. Se usa una sonda ubicada en el extremo del endoscopio para hacer rebotar ondas sonoras de alta energía (ultrasónicas) en los tejidos o los órganos internos y crear ecos. Los ecos forman una imagen de los tejidos del cuerpo que se llama sonograma. Este procedimiento también se llama endoecografía.

Toracoscopia

Procedimiento quirúrgico que se realiza para observar si hay áreas anormales en los órganos internos del pecho. Se hace una incisión (corte) entre dos costillas y se introduce un toracoscopio en el pecho. Un toracoscopio es un instrumento delgado con forma de tubo, con una luz y una lente para observar. También puede tener una herramienta para extraer tejido o muestras de ganglios linfáticos, que se observan bajo un microscopio para verificar si hay signos de cáncer. En algunos casos, se puede utilizar este procedimiento para extirpar parte del esófago o el pulmón.

Laparoscopía

Procedimiento quirúrgico para observar los órganos del interior del abdomen y determinar si hay signos de enfermedad. Se realizan pequeñas incisiones (cortes) en la pared del abdomen y se introduce un laparoscopio (tubo delgado, con iluminación) a través de una de las incisiones. Se pueden introducir otros instrumentos en la misma incisión o en otras para realizar procedimientos tales como extirpar órganos o tomar muestras de tejido para observarlas bajo un microscopio y verificar entonces si hay signos de enfermedad.